David Barba, periodista cultural y profesor de la UAB, me invitó a hacer un taller de weblogs con sus alumnos de documentación. Lo pasé muy bien preparándolo y aún disfruté más haciéndolo. Poca gente, madura y despierta: sostengo como sea y ante quien sea que la actual generación de estudiantes es la mejor generación de jóvenes que ha habido nunca en este país. No son ellos los que fallan, sino las generaciones previas, que andan refugiadas en un concepto de la sociedad y de la vida que ya no sirve para los nuevos retos. Hacen bien esos jóvenes en no plegarse a los viejos modelos. Pero para construir otros nuevos deberán emprender un serio esfuerzo por leer y escribir. Es decir, observar, pensar, reflexionar, expresarse, relacionarse. Por supuesto que hacen todo eso, pero deben dar un paso adelante y asumir, nada más y nada menos, que un liderazgo propio cultural y social.
Al creer que la confusión actual impide cambiar las cosas, muchos jóvenes andan como un paso por detrás en la acción, refugiándose en lo individual y cultivando una mirada crítica pero escéptica. Mala cosa si imitan el escepticismo estéril de quienes están de vuelta sin haber ido a ninguna parte, es decir, las actuales élites culturales y políticas.
Las miradas que ayer vi en esa clase eran inteligentes, maduras y sensibles. Por cierto, poco acostumbrados, al parecer, a que se les hable de manera clara, directa y, en mi caso, un poco bestia. Pero cada vez abomino más de la lengua de madera con que se construyen y distribuyen hoy los discursos sociales, culturales y políticos al uso. Yo, por supuesto, siempre que doy clase exagero un poco mi papel de freakie terminal, para captar la atención y para cambiar los registros de comunicación hacia un clima de apasionamiento y vibración. La prudencia de comportamiento de muchos jóvenes es confundida con conformismo mientras que se trata, en realidad, de una justificada cautela ante la profusión de vendedores de motos y saqueadores de tumbas que circula por ahí.
Hablamos de leer, de escribir, de vivir, de identidad digital y de redes sociales. De la blogosfera como lugar de encuentro y relación. Pero yo quise hablar, sobre todo, de bloguear como un modo de vivir, de comunicar como un modo de estar. De estar con las antenas tiesas ante lo que pasa en la vida, compartirlo y con ello construir espacios, por pequeños que sean, para una humanidad más vivible. Antes, a eso le llamábamos transformación social. Y es aún así, y sigue siendo posible.
¡Que vivan los jóvenes estudiantes y los jóvenes trabajadores! Como los estupendos chicos y chicas que tuve el privilegio de encontrar ayer.
Blogs de los alumnos: Alfabetització informacional, Cine social... (a ver si me mandais los que faltan).
Utilicé como guía para preparar la sesión el libro Blogs. La conversación en Internet que está revolucionando medios, empresas y a ciudadanos y la inspiración recibida en un taller de weblogs que hice con José Luis Orihuela.









Felicidades por el taller y espero que se organicen más. Por otro lado, ¿para cuándo una reunión molecular (es decir, no virtual) de los que estamos interconectados en este rinconcito de la Blogosfera? :-)
Publicado por: Jaume | 07/05/06 en 11:10
Tuve la fortuna de asistir al taller, y digo fortuna porque para mí resultó muy enriquecedor. Gracias, Gabriel, por dar a conocer también tu punto de vista. Tus palabras respecto a los estudiantes son muy amables, pero fíjate que yo tenía la impresión, antes de ver tu post, que quizás te habría defraudado el hecho de que apenas se te formularon preguntas. Precisamente hoy he leído en La Vanguardia los argumentos que ofrece el filósofo Norbert Bilbeny a la siguiente pregunta que formula una lectora: "¿Por qué a los universitarios nos cuenta tanto intervenir en clase?". Además de recomendar su lectura, quiero comentar que las comparaciones entre generaciones de jóvenes son de dudosa validez, tanto las más habituales (que si no se comprometen, que si son más materialistas e individualistas, etc.), como la que tu haces en el sentido de que son la mejor generación de estudiantes que ha habido nunca, aunque puestos a elegir prefiero transmitirles (lo digo porque ya no soy tan joven e imparto clases a adolescentes) mensajes positivos y animarlos a creer en sí mismos.
Publicado por: Jordi Fernández Ponce | 08/05/06 en 16:21
Jaume, esa reunión quizás debería tener lugar en un taxi, porque, a tenor del número de comentarios que recibe este blog, sus plazas bastarían. Pero tomo nota de la sugerencia de cara a una eventual merendola.
Jordi,
Me alegra que el taller te enriqueciera. Cuando leí el texto de Bilbeny pensé exactamente lo mismo que tú. Pero no me inquieta demasiado que los estudiantes no hagan muchas preguntas. Preferiría que así lo hicieran, por supuesto. Pero en aquel momento, como hago en mis clases semanales, lo que hago es escrutar a fondo las miradas, las actitudes corporales, todo el lenguaje no verbal de los presentes --sobre todo, la energía de grupo reinante-- para ver por dónde van las cosas. Yo percibo de ese modo si lo que se hace y dice llega a buen puerto.
Creo, en cualquier caso, que hay algun rasgo generacional general que podría ser una especie de discreción ante la cháchara generalizada. Creo también en el derecho a no expresarse, tan fundamental como su contrario. Por supuesto, en medio del acto docente, el diálogo y el debate son importantísimos. Pero no agoto la cosa en ellos. Y también creo que si a ese taller hubiera seguido otro, la gente ya se hubiera descolgado más.
Comparaciones generacionales. Las hago porque tengo perspectiva temporal y vital para poder hacerlas. No espero que sean de provecho para nadie; a mí me sirven para orientarme y para situarme en contra de un discurso derrotista generalizado que me repatea. Y puedo asegurar que, honestamente, a partir de los datos que me ha aportado la vida, la comparación me resulta tal como la he dicho.
Publicado por: Gabriel Jaraba | 09/05/06 en 12:57
No me importa hacer una merienda en un taxi, si todos vamos al mismo sitio. ;-)
Publicado por: Jaume | 10/05/06 en 0:46
Hola.
Estoy de acuerdo. Ademas ser bloguero es aceptar la diferencia de los demas y no renunciar a la propia opinion.
un saludo amigo
juan re
http://retratodelinfierno.typepad
Publicado por: juan re | 27/06/06 en 13:16