In memoriam
La poesía es una poesía que no engaña porque sólo se pretende poesía. La filosofía es una poesía que engaña porque se pretende otra cosa. La poesía explica más porque no explica nada. La filosofía no explica nada porque explica demasiado.
Francisco Umbral (1932-2007)
ACTUALIZACIÓN: He escrito algo sobre Umbral y el periodismo de hoy en Sociedad Red: Adiós a Umbral, las columnas y el malditismo.







En este país, no leemos a los autores: los vemos en televisión. Por eso el personaje de Umbral (que supo crear tan bien, como buen alumno de la escuela Dalí de tímidos inventores de máscaras públicas fácilmente reconocibles y parodiables para esconderse tras ellas) devoró al literato. Habrá que redescubrirlo algún día. La cita me parece acertadísima y que deja al descubierto las vergüenzas de muchos (empezando por Nietzsche, el filósofo más sobrevalorado de la historia).
Publicado por:Jaume | 29/08/07 a las 11:28
Nietzsche es un enemigo a batir, sin más. Creo que no hay escritor que no se sustente en un personaje autocreado; es necesario que la voz propia del escritor resuene detrás de un persona-je porque a pecho descubierto no puede soportarse el intenso tráfico de emociones e ideas que la escritura implica (literatura es otra palabra a borrar del mapa). Yo no conocí a Umbral, pero sí a Juan Benet y con eso ya tuve bastante (y no por pereza de aguantar pesaos, que un servidor se dio el gustazo de mandar a Cela a tomar por culo, y a gritos). Muchos amigos míos, cuando se habla de Paco Umbral, pasan a referirse a su esposa, María España, estupenda fotoperiodista, y persona de la que todos los reporteros cuentan excelencias sin fin.
Los escritores como Umbral desaparecen cuando el personaje toma el mando, sobre todo porque, como dices, es a éste a quien reclama el público; ya nada queda fuera del espectáculo. Quizás sea mejor así: la literatura actual (uso la odiada palabra con toda la intención) es aburrida y moñas, mucho más la catalana de ahora, cúspide de moñez y aburrimiento, una vez muerto Jesús Moncada. Y Pérez Reverte, un bluff pretencioso y chulo. Umbral era más chulo, pero en cambio tenía algo que decir y sabía decirlo. Cuando surgen escrúpulos ideológicos ante este tipo de escritores, basta con pensar en Blaise Cendrars y se despejan las dudas.
Publicado por:Gabriel Jaraba | 29/08/07 a las 12:33