Paradojas de la solidaridad
Cuanto más crece la solidaridad, más sube de precio el kilo de carne de Ingrid Betancourt en el mercado de seres humanos del que participan sus captores.
Y si los malvados o las almas cándidas proclaman que no se trata de un mercado, ¿cómo, si no, se le llama a la oferta y la demanda?
Ah, es intercambio de rehenes. Entonces, que apliquen la Convención de Ginebra, y lo demás son milongas.







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