Mi foto
AddThis Social Bookmark Button

Suscribirse a este blog

Últimos comentarios

BUSCA EN GOOGLE ACADEMICO

12/05/08

Todos con el Sahara

Todos con el Sahara, campaña de solidaridad con el pueblo saharaui impulsada a partir del festival de cine celebrado en el campamento de Dajla este año,  con la colaboración de Javier Bardem. Ver vídeos.

20/04/08

Aquella promesa

Carlos Ruiz Zafón, entrevistado en La Vanguardia:

(entre el final de la revolución industrial y la segunda mitad del siglo XX) Es un periodo que me fascina porque representa un momento de gran promesa de la Humanidad.  Tras siglos de oscuridad y miseria se produce un gran desarrollo de la ciencia, la tecnología, la escolarización, la medicina... parece que por fin la humanidad va a salir de la edad oscura, y en cambio la consecuencia es la mayor destrucción y el mayor horror de la historia de lahumanidad en la segunda guerra mundial.

28/03/08

Tibet democrático y libre, China próspera y triunfante

Lkva3n2a36tagillytyhm111_400 Soy divulgador de la causa tibetana desde antes que se extendiera lo que cierta frivolidad muy nuestra llama tibetear.  Suerte que los famosos de Hollywood dieron la cara por el pueblo tibetano, porque si llega a ser por la izquierda europea y los nacionalistas propios, aún estarían esperando. Ayudé a fundar la Casa del Tíbet y me harté de explicar que lo relevante no era si los lamas levitaban sino qué estábamos dispuestos a hacer para evitar la desaparición de su antigua cultura y la opresión de sus ciudadanos. Aún hoy, ha tenido que ser el denostado Sarkozy quien se atreva a desafiar los melindrosos dengues de quienes no desean comprometer el negocio global.

Y sin embargo, no veo claro un boicot a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Igual piensan el propio Dalai Lama y el presidente del Parlamento tibetano en el exilio (recordar que este parlamento votó una constitución democrática que establece un estatus para el Dalai Lama propio de la separación iglesia-estado).  Porque el Tíbet democrático del futuro no podrá serlo si no lo es en el marco de una China democrática. A pesar de todas las dificultades actuales y de la cerrazón china actual.

China es consciente de que para nada debe seguir el camino de la extinta Unión Soviética. Pero la mano de hierro con la que sus dirigentes encaminan su transición resulta chocante en la actual situación. Las diatribas contra el Dalai Lama son simplemente ridículas, comprensibles, sin embargo, teniendo en cuenta que el Partido Comunista chino en Tíbet no fue purgado después de la revolución cultural. China debiera ser consciente de que no puede permitirse, simplemente, hacer el ridículo. Si la causa tibetana despierta grandes simpatías en occidente, no es menos cierto que una China cada vez más próspera y armoniosa es un horizonte igualmente deseable para todos. Se echa en falta la inteligencia que los dirigentes chinos han aplicado en tantas otras áreas del presente proceso.

Recomiendo leer la última crónica de Rafael Poch desde Beijing , muy equilibrada, que nos ilustra perfectamente sobre los matices que deben contemplarse en la cuestión.

Tibet democrático y libre, China democrática, próspera y triunfante.

(Foto vía Clara Llum Ibáñez).

27/03/08

Vacaciones en Roma

No es la inolvidable película protagonizada por Audrey Hepburn sino que he pasado las vacaciones de Semana Santa en Roma, y he vuelto oxigenado, energetizado, despejado y animado. Entre el caos del tráfico, el ajetreo turístico y el desastre general de infraestructuras, el espíritu de la Ciudad Eterna permanece y te impregna. Me he llevado conmigo El mundo clásico, de Robin Lane Fox y he vuelto con una edición de La Divina Comedia en lengua original, y la sensación de que los demócratas humanistas debemos reconectar con las raíces de nuestra antigua civilización, despistadas en una modernidad líquida que confunde la tolerancia aplicada a la diversidad cultural con la vagancia cultural y ética.

Soy un fan irreductible de Italia y su cultura. Mis héroes son también Garibaldi, Mazzini y Cavour. (Ya sé que en nuestro bendito país está mal visto tener héroes. Como dice José Antonio Marina, aquí no admiramos a nadie porque no consideramos a nadie digno de admiración, al huir como posesos de la exigencia, el esfuerzo y la excelencia, y por ese pecado capital tan español que es la envidia. Si te preguntan cómo estás no digas que estupendamente; hay que quejarse y gimotear si uno no quiere ser mal visto).  He encontrado a los italianos, sin embargo, un poco más mustios, seguramente por la infame política que padecen y el insufrible estado que soportan. Precisamente, el punto central del programa de Walter Veltroni consiste en simplificar el estado y aligerarlo. Pero siguen siendo gente acogedora, excelente, que sabe vivir.

Este paseo italiano me ha sugerido muchas reflexiones que iré apuntando aquí, mientras remodelo y potencio el blog. Voy a fundir todos mis blogs en este, voy a hacer una edición paralela en lengua catalana y a reordenar e incrementar los enlaces y blogroll. Pero la primera es que los españoles y los catalanes debemos reflexionar seriamente sobre nuestro país cuando viajemos en la actualidad. Los italianos están verdaderamente impresionados con el sorpasso español; yo pienso que la sociedad española, quizás con la alemana, es la más dinámica y potente hoy día en Europa. Las trifulcas politiqueras españolas se ven, de lejos, enanísimas, y el spleen catalán que se derrama por la política local (pasen y vean el enésimo espectáculo de ERC; observen el silenciamiento de Josep Benet como cabeza electoral y punta de lanza del PSUC; asistan a las marrullerías de Baltasar e ICV en la comedia del agua). Verdaderamente, no somos conscientes de lo que somos ni de lo que tenemos, y mucho menos, de que vivimos estupendamente en un país tremendamente vivo y prometedor, a pesar de todos los pesares que hayan de pesar.

13/02/08

El socialismo según Ernest Lluch

Hoy me he acordado de mi viejo amigo Ernest Lluch, asesinado por ETA y aficionado al rock and roll, y recupero su definición de lo que es el socialismo:


E"l socialismo es llevar la máxima libertad, la máxima igualdad y la máxima fraternidad posibles a las personas que viven en sociedad. Para lograrlo no basta con políticas públicas, sino que también hace falta que la moral y la ética de las personas cambien paralelamente. Hemos de cambiar las cosas, pero hemos de cambiar también a las personas. Pienso que hemos de hacer nuestros los valores del cristianismo primitivo y del cristianismo humanista. Hemos de incorporar los valores de camaradería de los trabajadores en el trabajo y en su organización autónoma. La ética del trabajo y de la tarea bien hecha nos ha de vertebrar. Colectivamente hemos de esforzarnos para que desaparezcan los flagelos y causas de la desigualdad, el miedo a la enfermedad sin asistencia, la vejez sin recursos, el no poder estudiar teniendo condiciones y ganas. Queremos tambíén que la formación de las personas nos permita disfrutar del ocio de una manera creativa y enriquecedora. Hemos de hacer todo esto extendiendo la mirada a nuestro alrededor, pero contemplando a todo el planeta que queremos conservar, hasta que la inmensa mayoría viva en condiciones dignas y en una libertad que es un fin en si misma.

01/02/08

Hay que recuperar a Simone Weil y Víctor Serge

Weil2 Sergevictor2891 Mi tío putativo José Luís López Bulla revisa la figura, fulgurante, inspiradora y profética, de Simone Weil, sindicalista, revolucionaria democrática, herrada con la marca del esclavo y bautizada con fuego. Es una de las figuras que urge revisar y recuperar, como Victor Serge, otro gigante olvidado cuyo pensamiento pide a gritos una reflexión actual.

La tesis de Simone Weil:

Piensa que el trabajo manual debe considerarse como el centro de la cultura y sostiene que la separación creciente a lo largo de la historia entre la actividad manual y la actividad intelectual ha sido la causa de la relación de dominio y poder que ejercen los que manejan la palabra sobre los que se ocupan de las cosas.

¿Què consideración tendría esa tesis en el partido demócrata de Maragall? Es una cuestión que me intriga tanto como la iniciativa de mi querido hermano de mi no menos querido Pau Maragall, a quien tampoco olvidaremos nunca.

20/01/08

Comunistas:¿valió la pena? (II)

Los comentarios de Julia y Jaume me dan pie para continuar con la reflexión.

El objetivo del movimiento obrero en todas sus versiones, desde el siglo XIX, era construir una contrasociedad, para lo cual constituyeron sus propias organizaciones en contrasociedades realmente existentes en el seno de la sociedad de clase. En unos casos, contrasociedades de ayuda mútua y solidaridad; en otros, maquinarias de lucha formidables. El terrorismo anarquista era tan justificado por las masas trabajadoras hace dos siglos como el terrorismo islamista lo es hoy por las masas musulmanas y sectores izquierdistas, curiosamente en términos ideológicoemocionales muy parecidos (con el quien calla otorga o con la superstición de que su causa es la opresión y la pobreza).

Nadie veía posibilidades de progreso y evolución en el marco del capitalismo. Por eso, la república española fue la primera revolución juvenil moderna del siglo XX, protagonizada por chicos de entre 15 y 20 años que habían sido lo que hoy llamamos trabajadores infantiles y que vieron abrirse ante sí una insólita posibilidad: acabar de raíz con un mundo de miseria, opresión e ignorancia y dar forma a un mundo nuevo. Vistos desde hoy, su determinación… y su fanatismo son sorprendentes. Uno y otro fueron el fulcro sobre el cual se dio una epopeya no vista desde tiempos de Espartaco: hundimiento de todo su mundo, exilio, combate contra los nazis, reconstrucción de las estructuras de lucha, conexión con las nuevas generaciones, impulso de nuevas formas de resistencia y combate. Los dramas personales de los viejos militantes y sus hijos son inconcebibles fuera de ese contexto histórico único, descomunal y terrible en el que ellos protagonizaron una situación única y no menos terrible. No pudieron escoger su aventura; les vino dada.

El triunfo de la revolución soviética primero, el socialismo en un solo país después, y el equilibrio del terror entre bloques más tarde fueron un contexto sucesivo que determinó el desarrollo del movimiento mundial de liberación. Incluso en su forma más pervertida, de burocracia estatal autoritaria, la oportunidad de surgimiento de una contrasociedad era un elemento fundamental. Y la idea de contrasociedad sigue vigente hoy en los modernos movimientos altermundistas, ecologistas y neolibertarios, sobre todo en sus versiones ideológicamente más agudas. Curiosamente, observamos en estos movimientos actuales y muchas de sus expresiones culturales elementos de infantilismo revolucionario que otrora protagonizaron anarquistas en los siglos XIX y XX y fueron refutados por los movimientos socialista y comunista. El dogmatismo y la cerrazón mental que reside tras el pensamiento políticamente correcto y la estéril ideología de tebeo de los altermovimientos más domesticados (Joan Saura clamando que Cataluña no es un nido de jiyadistas) son secuelas de lo peor de esa tradición.

Cuando teorizaba el final de la historia, Fukuyama aludía al cese de persecución de la contrasociedad, o por lo menos a su imposibilidad práctica. Más que una sentencia derechista, esa posición abre un interrogante muy estimulante: ¿cómo se postula un cambio social radical en un momento en que la fe en el progreso ha desaparecido, en que no hay determinación ideológica capaz de generar epopeyas humanas como las vistas, en que no existe un hilo rojo subterráneo que una a “las masas” en pro de ese “ideal” común, y en el cual, sin embargo, la estructura de una sociedad dividida en clases, una tecnología dominada por el provecho a ultranza y hurtada al control democrático, y una reducción del trabajador a un simple consumidor mermado en su faceta de productor, siguen tan en pie como en el siglo XIX?

Cuando nos preguntamos si valió la pena, mi respuesta es sí. Pero mi pregunta se dirige al futuro, tratando de contemplar el presente con ojos desapasionados y mirada amplia:

La determinación ideológica total la tienen hoy solamente los islamistas. El secreto mejor guardado del progresismo actual es que muchos les consideran como un mal menor que tiene la virtud de acosar al “enemigo”. Pero ellos y las estructuras políticoeconómicas que los sostienen son los mayores cercenadores de libertades, presentes y futuras. Guantánamo es una broma comparado con Riad.

Si los jóvenes que reivindican hoy al Che Guevara quieren ver cómo sería hoy Ernesto, ahí tienen su retrato contemporáneo, cual Dorian Grey al revés: Manuel Marulanda.

La última contrasociedad realmente tangible, Cuba, deberá pasar por una prueba cuando el régimen se transforme, de un modo u otro, y dé paso a una economía con mayores o menores elementos de mercado, y es la prueba de o educación cívica o desierto moral, como en el resto de países comunistas. La pretensión de ir hacia el hombre nuevo tiene una prueba del nueve no menos determinante: ver si lo que te motiva es la liberación y el progreso de tu pueblo o ganarte unas pesetillas bajo cuerda porque la miseria ambiente te obliga a ello (o porque tu ansia de consumo no te deja ver otra opción).

Busco y no encuentro una sola idea liberadora e ilusionante en la socialdemocracia europea de hoy. El federalismo europeo pudo ser una, pero hay que ver cómo se arrian velas bien rápidamente. Hace una semana leí una entrevista con Edgar Morin en Le Monde: “Hace ya años les propuse a los socialistas organizarles seminarios sobre la sociedad compleja; se me cachondearon (ils se me’n foutaient). Sólo saben pensar en términos de poder, y lo único que cuenta para ellos es ir a por la conquista del poder político y tratar de que no se lo arrebaten”.

Cuanto más cierta es la amenaza del cambio climático más patético aparece el ecologismo. Como el anarquismo infantilista más estéril, cree que “los pequeños cambios son poderosos” y distribuye reguladores de agua entre los ciudadanos, cuando el principal gasto está en una agricultura deformada por las exigencias de Bruselas, una urbanización de la costa monstruosa y una fabricación de nieve artificial necesaria para que las industrias turísticas de montaña sigan impidiendo el éxodo de sus pueblos. El drama del ecosocialismo es que debe defender al mismo tiempo la “sostenibilidad” y por ende la limitación de la producción y el consumo, y los puestos de trabajo de la industria, que se van a la porra cuando estos son amenazados.

Seguiré tomando notas.

19/01/08

Comunistas: ¿valió la pena?

250pxmanos ¿Qué son los comunistas, o qué fueron? Las respuestas que se leen o escuchan ahora tienden todas a olvidar la esencia de la historia y a centrarse exclusivamente en la apariencia más inmediata desde el hoy mismo. El comunismo fue o es, elegir, una política de combate y una posición racional por un bienestar colectivo. Una organización pensada para la  guerra total. Construida a lo largo de un período histórico, desde mediados del 19 y hasta los años treinta del siglo pasado. Tiempo histórico de una dureza totalmente incomprensible para los que no lo vivieron y que ni los libros, ni la memoria verbal han conseguido salvar. Dureza social, policial, militar, colonial, racial, de clase, de sexo, política y  al fondo una gran esperanza también. La forja fue esa. Los metales, hombres y mujeres que lo apostaron todo a un mundo mejor, tal vez porque no tenían nada que perder, salvo su orgullo humano. El fuego “purificador” fueron unas sociedades alejadas del desarrollo democrático y de la complejidad social del desarrollo como Rusia y China. Los efectos de todo ello, inconmensurables para bien o para mal, los vivimos todavía.

¿Valió la pena? Pregunta sin respuesta, como la que hacen los físicos al preguntar qué hubo antes del Big Bang. No hay lugar para la pregunta, puesto que la vida la hacemos cacho a cacho y tomamos las decisiones sin conocer el futuro, nuestro futuro. ¿Qué pensaría el hijo de un supuesto Jordi Solé si este no hubiera luchado por la democracia y por un mundo mejor y que se hubiera instalado en la comodidad de la cátedra, haciendo oídos sordos a la realidad circundante? ¿Hubiera valido la pena eso? Su padre podría haber errado en el grado de compromiso o en sus circunstancias concretas, pero no en el compromiso. Quien ha tenido cerca una persona vinculada a la lucha democrática o social ha tenido más que un padre o un hermano, ha tenido un ejemplo de lo mejor de lo humano a seguir.

Por Luis Casas, en Metiendo Bulla, a propósito de la película sobre Jordi Solé Tura, veterano militante comunista y socialista.

Sí, valió la pena. Para quienes éramos jóvenes entonces, fue el aprendizaje de la empatía, de la necesidad de luchar contra la injusticia y por la libertad, y de hacerlo con la mejor arma que había, "una organización pensada para la  guerra total", como lúcidamente dice Casas. Los soldados de aquella organización no sabíamos cómo acabaría aquella guerra; los militantes de ahora no comprenden la naturaleza de la guerra actual.

Soy comunista, del comunismo del futuro, no del pasado. Soy socialista, no de la socialdemocracia actual que despoja al ciudadano trabajador de su protagonismo combativo y lo reduce a un mero beneficiario de políticas sociales diseñadas por burócratas y profesorcillos ignorantes de lo que es y lo que va a ser la nueva sociedad red . Ni Chavez ni sus payasos son comunistas ni socialistas, son bonapartistas cerriles y taimados. Las FARC no son un movimiento de liberación sino una empresa y un negocio infame con el dolor. La lucha de clases no ha cesado sino que continúa en escenarios diferentes. Los trabajadores productores somos ahora trabajadores consumidores a los que se nos mantiene más alienados que nunca, no por el consumo, como creen las almas de cántaro, sino por unos medios de producción más ajenos a nuestras decisiones que nunca lo estuvieron. El comunismo del futuro será democrático y liberal o no será; somos nosotros quienes hemos de reivindicar el liberalismo y el libertarismo porque sólo podemos vivir en libertad. Las dictaduras comunistas del pasado no dejan tras de si otra cosa que un desierto moral, y no han sido los Estados Unidos quienes han hecho de esos países un vivero de gángsters y de prostitutas baratas. Hemos de volver a mirar a la Ilustración y el radicalismo democrático del siglo XVIII, con Tom Paine y los revolucionarios norteamericanos del 1776 como inspiración.  Hemos de olvidar a los oportunistas cínicos y parasitarios que  dicen hacer políticas e ideas de izquierdas cuando lo único que hacen es seguir jugando al ajedrez del enfrentamiento de bloques bajo otras excusas. Hemos de defender el futuro del planeta mediante la promoción de la investigación científica que libere conocimiento y nuevas fuentes de energía y no con ridículos miserabilismos que ya fracasaron en manos de los anarquistas infantilistas del siglo XIX. Hemos de inventar nuevas herramientas teóricas y prácticas con las que devolver la dignidad a una política que hace que el programa Polonia no sea un espacio humorístico sino una estricta crónica de actualidad.

Otro artículo inteligente: Dos izquierdas, por Jordi Borja.

Ilustración: cartel electoral del Partit Socialista Unificat de Catalunya; reproducción tomada de Metiendo Bulla, ya que me harté de pegar montones de ejemplares en papel en las paredes.

 

27/08/07

Castración química o castración social

El término castración química es una exageracion, que va bien para escribir un titular pero no para describir lo que quiere denotar: un tratamiento hormonal que inhibe el deseo sexual. La combinación Sarkozy + periodistas de gatillo fácil es fatal para la precisión. El flamante presidente francés ha empezado a calentar la rentrée lanzando un cohete con esos colorines que --él lo sabe bien-- gustan tanto a la derecha ávida de ley y orden como a la izquierda que aspira a orden y ley. El mismo día que se publicó la propuesta de Sarko --someter a tratamiento forzoso a pederastas y violadores-- algunas oficinas de la Generalitat de Catalunya vinculadas con la salud y el bienestar social reaccionaron con ronroneos de buena acogida; el ex ministro del Interior de la vecina república sabe muy bien que el populismo no es sólo terreno de caza de las derechas sino que hay una izquierda deseosa de servir a la población tranquilidad y buenos alimentos. Y así vamos avanzando hacia una sociedad en la que la seguridad gana terreno a la libertad, pasito a pasito, eso sí, porque todos estamos de acuerdo --lo digo sin ironía-- en vivir en una sociedad más segura y librarnos de según qué enojos.

Cuando puntualizan que semejante castración no es tal sino un tratamiento hormonal, algunos comentaristas indican que no hay para escandalizarse tanto de ella, aludiendo a quienes ven en el caso una extralimitación de la justicia penal. Arguyen, con razón, que no se trata de que se empiece castrando químicamente a los delincuentes sexuales y se acabe cortando las manos a los ladrones. Claro que no; es algo mucho peor: se empieza legalizando la intrusión operativa en los cuerpos de los ciudadanos y se acaba utilizando la psiquiatría penal como arma de ley y orden.

Exageración por exageración, me parece más plausible la segunda: ahí está el internamiento en un psiquiátrico de una periodista que critico a Vladimir Putin por el asesinato de Anna Politovskaia. Por supuesto que no existe tal amenaza entre nosotros. Pero sí otra: los poderes públicos que se quieren progresistas consideran que la ciudadanía debe ser educada en un mayor civismo, y se aplican a la tarea sin incorporar los exquisitos escrúpulos que existen en otras sociedades, de raíz cultural protestante y con historia de individualismo democrático, donde hay una justificada prevención ante la intromisión del estado en las libertades personales.

Esa vocación de pedagogía social deviene inquietante cuando se suma a una exigencia pragmática: ofrecer a la ciudadanía sensación de seguridad y de que se esá trabajando en lo que la preocupa. Reducido el ciudadano a la condición de votante cuatrienal, desprovisto de armas para la acción sociopolítica, le resta sólo el asentimiento o el rechazo. ¿Y quién va a discrepar de lo que, a primera vista, se hace por nuestro bien? El ciudadano honrado y bienintencionado que no es activo en el debate y la lucha sociopolítica "sabe" que los violadores han de ser castrados como sea, que los incívicos han de ser reprimidos, que los inmigrantes traen delincuencia y que las antenas de telefonía móvil provocan cáncer. Los gobiernos progresistas proveen medidas de seguridad pero no el necesario debate social sobre el equilibrio entre seguridad y libertad.

Hace unos cuantos días, con motivo del cumplimiento de pena de un violador, se propuso con toda seriedad no ponerle en libertad a causa de la "presunción fundada" de que volvería a delinquir. Es decir, rechazamos la guerra preventiva pero admitimos la penalización preventiva con todo el desparpajo. La castración química es una penalización preventiva pero mucho más: es la intromisión del Estado en el espacio personal somático inviolable del ciudadano democrático, último reducto, junto con la conciencia, de la libertad y la dignidad personal, motivo por el cual las leyes democráticas y los seres civilizados abominan de la tortura, tanto la física como la psicológica. Propóngala la derecha autoritaria o tolérela la izquierda benevolente.

14/08/07

Lluís Maria Xirinacs: cuatro imágenes y cuatro reflexiones

37671_xirinacs Texto de un dibujo crítico publicado en El Periódico de Catalunya el 14 de agosto, junto a una caricatura de Lluís Maria Xirinacs: “Una nación nunca será libre si sus ciudadanos necesitan matar para imponer sus convicciones”.

Texto de la esquela mortuoria publicada el 13 de agosto en el diario Avui: “Lluís Maria Xirinacs fa ver el seu darrer acte de sobirania davant el Taga vivint  la pròpia Transfiguració  al Tabor d’una zona boscosa de les terres que foren el bressol de Catalunya”.

(Los subrayados son míos).

Tengo cuatro imágenes en la memoria:

 Una. La manifestación de sacerdotes de la diócesis de Barcelona frente a la Jefatura Superior de Policía, en 1966, protestando por la sumisión a torturas del joven estudiante Joaquim Boix Lluch, fundador del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona. Boix es hoy un alto dirigente del Partido Comunista de los Pueblos de España. Los sacerdotes fueron dispersados a porrazos por miembros de la Brigada Político-social y calificados de “bonzos incordiantes” por Ignacio Agustí en el diario TeleeXprés, aludiendo a los monjes budistas vietnamitas que se inmolaban como protesta por la agresión estadounidense a su país.

 Dos. La feroz inquina de los militantes de extrema derecha contra Xirinacs cuando permanecía sentado en actitud de desobediencia civil pasiva ante la cárcel Modelo de Barcelona, agrediéndole e insultándole. Los activistas fascistas e incluso nazis que camparon por la Barcelona de la primera transición tenían en Xirinachs a su verdadera bestia negra, lo odiaban de un modo feroz, más que a cualquier dirigente comunista.

 Tres. La gran manifestación por la Libertad, la Amnistía y el Estatuto de Autonomía y la foto que de ella tomó Manel Armengol y que se publicó en todos los periódicos del mundo, en la que se veía al grupo de Captaires per la Pau impulsado por Xirinacs abatido a golpes por policías armados que se ensañaban especialmente con Ferran Garcia-Faria, que destacaba por su barba blanca y su imagen de venerable ancianidad. Garcia-Faria, cuya memoria da nombre hoy a una calle de la villa olímpica de la ciudad, tuvo la idea de la Marxa per la Pau, a partir de las cinco vueltas a España a pie y en solitario que dio como protesta pacífica, al haber sido jubilado anticipada e injustamente de su empresa. Yo le hice la primera entrevista que se le publicó en un periódico, en el Diario de Barcelona, en 1971. Xirinacs fue la cabeza de la Marxa, y Ferran, antiguo seguidor de Lanza del Vasto, su corazón.

 Cuatro. Las palabras de Xirinacs declarándose “amigo de ETA” y justificando su actividad terrorista diciendo que “ponen bombas pero avisan”.

 Tengo algunas reflexiones desorganizadas en la cabeza:

Una. Quienes hemos militado disciplinadamente durante años en las filas comunistas y hemos reflexionado largamente sobre el totalitarismo y su mentalidad conocemos la fina línea que separa el idealismo, el altruismo, la entrega sacrificada y la creencia sincera en una doctrina del dogmatismo que conduce, si no a la crueldad, si a la justificación del crimen. El hundimiento de la fe en la revolución de Octubre y sus efectos se produjo décadas antes de la caída del muro de Berlín, de modo que ha habido tiempo suficiente para reflexionar sobre esos caminos. Pero aún no se ha derrumbado el mito de la liberación nacional de los pueblos oprimidos –y lo escribo sin entrecomillar, para más INRI—de modo que los participantes en esa otra alucinación motivada por la injusticia no han tenido tiempo de hacer lo propio.

 Dos. Los catalanes somos siempre los buenos de la película. Nuestro tótem es l’ase dels cops; la asunción del burro como emblema automovilístico, en rotunda manifestación freudiana. Ello nos exime de crítica y culpa ante cualquier tontería; los recalcitrantes llaman a la crítica autoodio.Lo malo del caso es que, como decía Vázquez Montalbán, lo peor que le puede pasar a quien tiene manía persecutoria es que lo persigan. Veo en la furia de los manifestantes de la AVT y ese Alcaraz, en la COPE y en todo el andamiaje ideológico del postfascismo la misma ferocidad que la de los odiadores del Xirinacs gandhiano.

 Tres. El Slobodan Milosevic convertido en un monstruo ante la mirada internacional fue en su juventud un esforzado militante comunista idealista más. Véase esta imagen  suya hace pocos años y vuélvase a leer lo de la transfiguración en la esquela de nuestro compatriota fallecido. Los militantes del primer PSC propugnaban todavía la autogestión de la Yugoslavia de Tito aun después de conocer perfectamente los textos de Milovan Djilas. Nosotros propugnábamos el eurocomunismo y disimulábamos cuando Santiago Carrillo pasaba sus vacaciones pagadas a cuenta de Ceausescu. La honradez y honorabilidad de nuestros dirigentes más cercanos (Miguel Núñez, Simón Sánchez Montero, Antoni Gutiérrez Díaz) no era excusa para nuestro pensamiento selectivo.

 Cuatro. La admiración por el nacionalismo vasco ha sido y es un lastre fatal para ciertas corrientes nacionalistas e independentistas catalanas (así lo afirma conmigo un compañero de trabajo que es independentista). Esa admiración forma parte del complejo relacionado con lo del asno. Les hace ver un movimiento de liberación nacional donde sólo hay una empresa. Los pacifistas gandhianos, compadecidos por el sufrimiento que creen presenciar en ello, eximen de culpa a los asesinos cuando matan; piensan que están equivocados en sus métodos pero que los fines son justos. Ahí niegan a Gandhi de raíz, que conocía muy bien la plena coherencia e inseparabilidad entre medios y fines, pues de ella dimana toda su filosofía. La retórica del comunismo totalitario era una cobertura fantasmagórica para disimular la opresión y el totalitarismo; la del islamismo militante lo es para hacer lo propio con el belicismo; la del nacionalismo irredento sirve para negarse a responder a la gran pregunta: ¿vale la libertad de un país la vida de una niña de seis años muerta por la explosión de una bomba en una parada de autobuses de Elche?

 Malo y feo sería ensañarse en quien ha encarnado las contradicciones profundas de una época y de cierto pensamiento. El derecho a actuar, a disentir y a luchar conlleva el riesgo de cometer estupideces. Pero Lluís Maria Xirinacs nunca hizo daño a nadie y dio lo mejor de si mismo en aras de sus ideales. Sigo en ello a nuestro común Maestro: “No juzgueis y no sereis juzgados, pues con la misma vara que utiliceis para medir sereis medidos vosotros”.

Sin embargo, ser fieles a esa enseñanza no impide releer con mucha atención a Arthur Koestler. Quizá su texto “El yogui y el comisario”.

 

 

mayo 2008

lun mar mié jue vie sáb dom
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31