(Foto: Lord Baden-Powll a los 16 años)
Hoy se cumple el centenario de la fundación del movimiento scout, la genial idea de lord Baden-Powell que se extendió por todo el mundo desde que reunió a veinte jóvenes en un campamento en la isla de Brownsea tal día como hoy hace un siglo. El escultismo se convirtió en el mayor movimiento juvenil internacional que nunca ha existido, y fue la primera plasmación práctica del humanismo universalista protagonizado por los jóvenes. Hasta entonces, solamente la masonería y la Cruz Roja habían devenido movimientos solidarios mundiales empeñados en la mejora de la humanidad a partir de la acción voluntaria altruísta. En el espíritu y en la acción scout encontramos las raíces de los grandes movimientos solidarios del mundo de hoy, como las ONGs, el ecologismo o el pacifismo; la rapidísima extensión del escultismo por todo el mundo hizo que en1920 se celebrase la primera Jamboree mundial, antecedente primigenio de todas las reuniones juveniles solidarias que después han sido, desde Woodstock hasta los festivales Live Aid. Después de muchos cambios, transformaciones, ascensos y decadencias, y a pesar de todos los pesares, el movimiento scout sigue siendo el mejor método educativo juvenil basado en el civismo y la naturaleza.
A menudo mucha gente se sorprende cuando, al preguntarme si he sido scout, les respondo que lo sigo siendo aún hoy. A veces, cuando me pongo farruco, firmo mensajes o cartas como "Gabriel Jaraba, rover scout (Lechuza Atenta)". No hago otra cosa que responder a uno de los lemas de Lord Baden-Powell: "Scout once, scout forever". Para mí, ser scout hoy día, en medio de toda la tontería ambiental, es una provocación y una llamada a la cordura. Mucha gente inquieta --y también muchos enterados-- se han pasado los últimos años buscando una posible ética cívica laica, cuando la han tenido frente a sus morros durante estos cien años: la Ley Scout, un código sensato y universalmente asumible, basado en una idea que hoy es más revolucionaria que nunca, "A Scout's honor is to be trusted", como reza el primer punto tal como fue escrito por BP, y luego convenientemente diluído por las organizaciones sucesivas. Ahí es nada: una llamada a la autorresponsabilización de un joven, situado como sujeto de su propia vida ante sus iguales, la sociedad y el mundo. En estos días de sobreprotección de la juventud y la infancia, en medio de la política del halago como ersatz de la política democrática, apelar al honor de un crío para hacer nacer en él la semilla de la conciencia responsable y solidaria es lo más revolucionario que pueda caber.
Los enterados consideran el escultismo como algo infantil, en cierto modo beneficioso durante un tiempo, pero que debe ser dejado de lado cuando resulta ya "inoperante" por ingenuo; una muestra más del cinismo con que se afrenta la vida y que no arroja más que esterilidad depresiva a nuestras existencias. Cuando bajo el supuesto infantilismo del escultismo se esconde una verdadera bomba atómica social y espiritual: la apelación a una exploración del mundo, la naturaleza y la sociedad que armoniza lo individual y lo colectivo, que confiere al mundo natural un poder educativo y filosófico --como todas las tradiciones sapienciales han hecho-- y que propone la vida social colectiva como un campo de respuesta altruísta, solidaria y responsable.
Hay tres imperativos éticos en la promesa scout y en la actitud scout general: aprender de la naturaleza, crecer en ella y respetarla ("Cuando levantes un campamento, lo único que has de dejar allí es el agradecimiento); la respuesta inmediata a quien necesita ayuda, sin reparar en clase, raza o condición alguna, sin detenerse en elucubraciones que no hacen más que esconder nuestra poca disposición a hacerlo; la fidelidad a uno mismo y a la palabra dada. La aplicación práctica y cotidiana de la Promesa y la Ley Scout, por parte de cualquier adulto, sería lo más revolucionario que pudiera concebirse. Y encima, con el espíritu siguiente, expresado en otro punto de la Ley: "A scout smiles and whistles under any circumstance". No es ingenuidad sino confianza en la bondad de lo existente, la actitud alegre subyacente a cualquier actitud progresista (que bien se han cuidado de drenar y ahogar todos los maníacos depresivos, tristes y oscuros, que han veteado de arriba a abajo todo el mundo intelectual y progresista, con los resultados que hoy están a la vista de todos). Quienes se reclaman del ecologismo y el socialismo tienen, pues, sus raíces ahí (quienes llaman happy-hippy-flowers al conseller Joan Saura responden a ese cinismo que hemos citado, y por esas mismas razones que criticamos).
Mucha gente ha cometido excesos en el movimiento scout. La tendencia a la rigidez y a cierto espíritu militarista, cuando el escultismo fue criticado en sus inicios, precisamente, por el establishment británico y ciertos militares que proponían que los scouts portasen armas. O la tendencia contraria, que cree militarismo lo que es en realidad espíritu caballeresco, código de honor y profundidad simbólica. O la tendencia ultraconfesional, que considera el escultismo como un movimiento cristiano o de iglesia, cuando precisamente fue tendencia general en los distintos obispados ver en el escultismo un peligro para la juventud católica por considerarlo una organización masónica encubierta. Nunca dejaré de preguntarme si el edulcoramiento del escultismo bajo organizaciones católicas ha sido una faceta más del falso aggiornamento de la pedagogía activa, que ha acabado por desproveerla de nervio, atractivo y eficacia, o una labor consciente de desactivación del enorme potencial simbólico muy semejante al simbolismo masónico que se encuentra en el corazón del espíritu scout. Se cita a menudo la influencia masónica de Rudyard Kipling en el naciente escultismo, pero se conoce menos la de Ernest Thompson Seton, cuyo libro The Birch Bark Roll fue publicado en 1906 y sirvió de gran inspiracion a BP. Seton es, precisamente, quien dio origen a la mentalidad ecologista y pacifista tal como la conocemos hoy, y a la visión reverente de los pueblos tradicionales considerados como fuente de inspiración sapiencial para el hombre moderno. (Precisamente, los actuales esplais laicos son una derivación final del movimiento Woodcraft, creado por E.T. Seton y desarrollado en Europa por John Hargrave y su movimiento Kibbo Kift, que daría origen a un movimiento pacifista, socialista y cooperativista conocido como El crédito social).
Propongo, pues, una mirada renovada hacia la esencia del espíritu scout para redescubrir en él actitudes prácticas y trazos inspiradores que nos sirvan para contrarrestar la tontería que nos rodea abriéndonos a la alegría del aire libre mediante un "juego con propósito", por usar una de las primeras definiciones del escultismo.
Robert Baden-Powell as an innovational educator
Scouting Milestones, mucha información histórica
Rover Explorer Scouts Association (de la que formo parte como Lone Rover)
Escoltes Catalans, a quien apoyo desde el grupo de veteranos
Acció Escolta de Catalunya, organización con la que simpatizo mucho
Libro a leer: Joves escoltes i francmaçons adults, auspiciado por la Fundació Ferrer i Guàrdia.
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