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06/08/07

Paul Allen: "Saber que hay extraterrestres inteligentes nos cambiaría la vida"

315entrevista_03 Paul Allen, cofundador de Microsoft con Bill Gates, está fuertemente implicado en la promoción y financiación de proyectos científicos dedicados a la investigación del espacio. Entre ellos, el proyecto SETI, con el cual puede colaborar cualquier internauta, o SpaceshipOne y el Atlas del cerebro. En una entrevista publicada en Muy Interesante,  Allen muestra el espíritu optimista propio de la mentalidad progresista, y en consecuencia, se interesa por la investigación espacial y extraterrestre.

Hay una pregunta que a menudo me hago, y es cuándo se jodió el pensamiento progresista, que mudó del interés por lo nuevo, el descubrimiento de nuevos horizontes, la alegría de imaginar un nuevo mundo y una nueva sociedad, a esta burrada descomunal del catastrofismo integral, sea el apocalipsis ecológico, el neomaltusianismo, la seriedad aburrida y el pesimismo pseudocrítico. Nos han cambiado el optimismo revolucionario por el cinismo cenizo. La persistencia de la utopía espacial en las mentes indica que no está todo perdido.

(Foto: Bill Gates y Paul Allen cuando eran jóvenes)

04/07/07

El atentado del Yemen, Cataluña y el terrorismo islamista

El atentado terrorista islamista del Yemen ha acabado con la vida de los padres de una de mis compañeras de trabajo en TV3.  Pone de relieve, dramáticamente, el estado de cosas en Catalunya respecto a la amenaza de abolición de la civilización que supone el movimiento islamista, no menos grave que la que suposo, hace más de 70 años, el nazifascismo.

GORDON BROWN Y JOSÉ MONTILLA, DOS LIDERAZGOS SOCIALISTAS.
La reacción del nuevo primer ministro británico, Gordon Brown, ante los frustrados atentados de Londres y Glasgow,  se resume así: "Quieren acabar con el modo de vida británico, pero no dejaremos que lo hagan. Resistiremos y lucharemos". La de José Montilla, presidente de Catalunya: "Rechazamos la violencia venga de donde venga". Textualmente, y salvando todas las distancias, la frase que pronunciaban los dirigentes franquistas ante los atentados de ETA en la época. La diferencia: Brown proviene de una tradición de resistencia antinazi expresada en la heroica actitud británica en la blitzkrieg nazi y los bombardeos sobre Londres. Montilla, otro luchador antifascista, sabe que gobierna una sociedad acomodaticia  que, instalada en la combinación de esatado de bienestar precario suavizado por el hedonismo, no está por la labor de asumir reto alguno. Ambos dirigentes son conscientes de que deben ejercer un liderazgo sólidamente aburrido para desmarcarse de la brillantez fatal de sus antecesores. En el caso británico, Blair quiso ejercer de aliado griego del imperio romano: no desmarcarse de la superpotencia para influirla modificándola, resultando finalmente abducido por la espiral belicista neocon. En el catalán, Maragall se reveló como un frívolo irresponsable. En ambos casos, la pomada paliativa era imprescindible, pero en nuestro país el liderazgo suave está resultando inane. Critican a Montilla por poco catalanista, cuando no hace otra cosa que cumplir con el desiderátum nacional:  "El meu mal no vol soroll". Y lo digo cuando fui uno de los firmantes del manifiesto Montilla President.

MEMORIA HISTÓRICA. Los ingleses mantienen vivo, y vibrante, el recuerdo del Londres bajo las bombas volantes V2.  Los catalanes recuperan los viejos refugios antiaéreos, como el de mi barrio, incorporándolos a la mirada culturalmente suavizante en clave parque temático cultural que tamiza el pasado reciente observado por quienes han tenido mucho gusto en conocerse.  La reina Isabel II que aparece solemne y un tanto demodé, incluso como la madrastra frente a la Blancanieves Diana Spencer fue en aquel tiempo una joven princesa Lilibeth que, con uniforme militar, gorra y pantalones incluidos, conducía valerosamente los camiones de socorro bajo las bombas alemanas. Su padre, el rey George the V, dio ejemplo bailando claqué en público en el Hoe de Plymouth, plantando cara a los aviones nazis frente al canal de la Mancha. Aquí organizamos reconstrucciones  de la batalla del Ebro como patéticas patochadas mientras escondemos la cabeza bajo el ala ante lo que viene.

ESPAÑA COMO OBJETIVO. He leído y escuchado reacciones populares ante el atentado de Yemen que dicen que eso no hubiera sucedido si no se hubiese intervenido en Iraq. Cabeza bajo el ala: el ataque a Nueva York sucedió mucho antes.  La guerra de Iraq fue ilegal e ilícita, pero no fue causa del movimiento terrorista islamista. La consolación hispánica en el tema es patética: se niega a admitir que vamos en el mismo paquete que los demás países democráticos, pues la amenaza no es contra un país u otro sino que la propia España forma parte como objetivo de la narración delirante de Ben Laden y de los objetivos estratégicos del proyecto de abolición de la civilización. Lo que interpela y provoca al movimiento islamista no es otra cosa que la existencia de democracias y sociedades abiertas.  Su objetivo es acabar con ellas no sólo por irredentismo nacionalista sino porque ponen de manifiesto la decadencia y el fracaso de unas sociedades incapaces de superar  un trance que perciben como insoportable.  En este sentido,  Londres,  Nueva  York,  París,  Roma,  Madrid y Barcelona cuentan lo mismo.

NUESTRO SILENCIO E HIPOCRESÍA. Las fuerzas de izquierdas claman a que no se culpabilice a los pueblos musulmanes, especialmente a los inmigrantes árabes en Europa. Sin embargo, todos ellos viven en un clamoroso silencio la situación, verificando lo de que quien calla otorga. Víctimas de la corrupción de sus dirigentes, quieren escapar de ella huyendo hacia adelante en el modo de trastocar los movimientos árabes laicos y progresistas en Hamás y cosas parecidas. Es comprensible. En la manifestación contra ETA que se hizo en Barcelona por el asesinato de mi amigo Ernest Lluch, la retransmisión en directo por TV3 mostró a nutridos grupos de paquistaníes que, cuando les enfocaban las cámaras,  agitaban las manos y exhibían carteles de rechazo al terrorismo, queriendo decir "estamos aquí, estamos con vosotros, queremos ser de los vuestros". La respuesta de la sociedad catalana en su conjunto fue ignorarlos por completo. Ni una interlocución, ni una mano tendida, ni una sola mención a ese gesto significativo. Todo eran adhesiones a la ignominiosa proclamación entreguista de Gemma Nierga y su patética llamada al diálogo con quienes habían asesinado al mayor dialogante. Merecemos el silencio condonatorio actual.

NUESTROS AVESTRUCES. Mientras el Real Instituto Elcano, principal think tank sobre el terrorismo de nuestro país,  indicaba el claro papel de España en general y de Cataluña en particular en el reclutamiento de terroristas islamistas, el delegado del gobierno en Cataluña, Joan Rangel, tildaba el aviso de patraña, atribuyéndolo a un minoritario sindicato policial. Antes y después, las detenciones por esa causa no han dejado de sucederse. Suele citarse aquí el caso del "comando Dixan" aludiendo a falsas acusaciones, cuando este ha sido, y aun parcialmente, una excepción. Se sigue considerando el terrorismo islamista como un movimiento irredentista de los pobres, causado por las injusticias occidentales, cuando el reciente caso inglés vuelve a demostrar, como sucedió en Nueva York, que son los jóvenes de las élites musulmanas, dotados de buena formación e integrados en el modo de vida occidental, quienes lideran ese activismo entre nosotros. Socialistas y comunistas siguen buscando adhesiones en el nuevo proletariado musulmán, ignorando las nuevas condiciones sociopolíticas globales en las que la lucha de clases --que está más vigente que nunca en la globalización-- se entremezcla con otros movimientos de rechazo de la modernidad; léase lo que Marx escribió sobre las guerras carlistas en España.

INDEPENDENCIA.
En ese panorama, el nacionalismo independentista prosigue con su relato delirante que pretende que un país miembro de la Unión Europea, de la OTAN y la conjunción militar de la Unión Europea Occidental, situado en el punto de máxima tensión del Mediterráneo entre Europa y Africa, puede declararse independiente o "desconectar" de España. Les ayuda el cerrilismo de la derecha reaccionaria española y el cazurrismo nacionalista español socialista, alimentándose mutuamente. Nadie explica cómo, en un mundo globalizado, se puede "desconectar" de todo ese escenario estratégico mundial. Los independentistas catalanes se muestran, así, participantes de la mentalidad más españolista posible en el tema: eso no va con nosotros, porque nosotros somos los buenos y no hacemos daño a nadie, fijaos qué bien nos portamos con Bosnia y cómo nuestras ONG, en un caso, y nuestros soldados, en  otro, no  hacen otra cosa que  sembrar el  bien.  La  muerte de la soldado española Idoya , hace  cosa de medio año, no mereció la menor mención en la portada del Punt Diari, para vergüenza de su redacción. Los fomentadores de la teoría de la conspiración sobre el 11 M muestran la paradoja que, mientras sus mentores Aznar y FAES metieron a España en la guerra de Iraq, la amenaza islamista no les merece el menor cuidado.

UN MOMENTO... Mientras el canal 3/24 retransmitía en directo el minuto de silencio decretado por la Generalitat con motivo del atentado del Yemen, desde la plaza de Sant Jaume, se podía ver a todas las autoridades con cara de circunstancias, sinceramente dolidas. Pero de entre ellos destacaba un rostro que no sólo mostraba congoja sinó ácida irritación:  pura "cara de pomes agres". Era el del alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, quien se decidió a entrar en política a raíz del choque moral que le supuso el atentado de Hipercor. Yo creí vislumbrar tras ese rostro, quizás por un momento, un líder de futuro, conocedor de lo que anda en juego. ¿Wishful thinking? Quizás, pero no era la actitud circunspecta del burócrata integrado sino algo mucho más cercano a una profunda y visceral irritación. Parecía, Dios me escuche, un líder socialdemócrata. Lilibeth, Lilibeth.

ACTUALIZACIÓN. La manifestación de yemeníes contra el terrorismo es una buena señal. El que haya sido promovida por organizaciones políticas y gubernamentales, no es mal signo sino todo lo contrario. El turismo abre espacios de libertad y procesos de cambio en las sociedades cerradas. Esa fue también nuestra experiencia en su momento.

26/05/07

Caminos hacia la civilización planetaria, por Erwin Laszlo

El profesor Ervin Laszlo, fundador y presidente del Club de Budapest, fue uno de los primeros representantes en el área de la filosofía de los sistemas y de la teoría general de la evolución. Ha publicado cerca de 70 libros traducidos a 18 idiomas. A lo largo de su larga carrera académica como profesor de filosofía, filosofía de los sistemas y ciencias del futuro, trabajó en la enseñanza e investigación en diversas universidades de renombre en EE.UU., Europa y el Lejano Oriente.
Laszlo publica una revista científica trimestral ("WORLD FUTURES: The Journal of General Evolution) y una serie de libros sobre el particular. También ha editado una enciclopedia de cuatro volúmenes. Ha publicado más de 300 artículos en periódicos y revistas del mundo, incluyendo en países como EE.UU., Europa, Japón y China.

El requisito de un movimiento cultural que pueda ser capaz de producir la motivación para avanzar hacia la civilización planetaria no es utópico. En muchas partes del mundo está aflorando una variedad de la cultura que puede ser la precursora de la transformación de la civilización. En esta cultura la gente está reconsiderando sus preferencias, prioridades, valores y comportamientos, cambiando del consumo basado en la cantidad hacia la selectividad, teniendo en cuenta la cualidad definida por su afabilidad con el ambiente, la sostenibilidad y la ética de producción y uso. Los estilos de vida con el sello distintivo de un desperdicio ostentoso de materia y energía están cambiando hacia modos de vida marcados por la simplicidad voluntaria y la búsqueda de una nueva moralidad y armonía con la naturaleza.

Las personas que ingresan a los nuevos movimientos culturales están unidas por la aspiración de llevar una vida más responsable, simple, saludable y natural. Están consternadas por lo que consideran el establecimiento de una sociedad con base en una desalmada impersonalidad y una insensata destructividad. El aumento de la pobreza y la violencia dentro de las ciudades, la propensión a la anarquía y la intolerancia étnica, la impotencia de la policía y de las medidas militares para manejar estos asuntos, la disolución del contrato social entre la sociedad y el trabajador, y el aumento del desempleo y el desamparo los impulsan a alterar su modo de pensar y de actuar.

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14/01/07

Sí, soy optimista, ¿qué pasa?

Según un estudio científico, los optimistas viviremos más años que los pesimistas. (Vía: Martín Varsawski). Lo digo en primera persona porque siempre he sido y sigo siendo un optimista. Estoy convencido que una de las razones de la desorientación de la izquierda es haber perdido --en gran parte, al menos-- el espíritu optimista que caracteriza forzosamente toda opción progresista. Corresponde a la derecha ser pesimista, y lo vemos nuevamente en su actitud en los últimos sucesos de la política española. El periodista Antonio Franco acierta cuando considera un enfermo a Jiménez Losantos; es tarea de los reaccionarios sembrar desazón para descorazonar a la gente (en el sentido literal del término). Cuando se pierde el corazón --la cordialidad-- se pone el interés egoísta primero y son los gestores del egoísmo quienes se imponen.

La izquierda ha confundido el espíritu crítico con la mirada sombría y el catastrofismo. No hay camino hacia adelante sin alegría de vivir, o por lo menos, deseo de trabajar para que esa alegría se manifieste. La llegada de la demócrata Nancy Pelosi al tercer cargo institucional en importancia de Estados Unidos está marcada no sólo por la firmeza en sus convicciones sino por una actitud simpática, serena y cordial, la misma que vemos en Michelle Bachelet. Las revoluciones históricas se hicieron con himnos y canciones, La marsellesa en 1789 y La carmagnole en la comuna de París. Pero más tarde se dio pábulo a cierto tenebrismo que aún sigue imponiéndose.

Vemos ese tenebrismo en fenómenos nuevos como el miserabilismo pseudoecologista. Ciudades oscuras, con poca iluminación igual a consumo de energía responsable. Pues no, señor: iguales a ciudades tras el antiguo telón de acero; los letreros luminosos y los escaparates atractivos son signo de paz y prosperidad. Aquí hay un olvido garrafal: las ciudades iluminadas son una conquista de la democracia porque suponen la ganancia de la ciudad como espacio seguro y abierto a todos cuando la noche ya ha caído. Los paseantes normales necesitan la luz y la alegría en los espacios públicos, los privilegiados ya tienen sus espacios privados protegidos.

No podremos defender la racionalidad de un modelo de civilización ecológicamente sostenible si no nos desprendemos del miserabilismo y del milenarismo. Los científicos dicen que el cambio climático es un hecho. Yo creo en la ciencia, pero no tanto en los científicos. Les exijo a estos que hagan ciencia con un ojo puesto en la declaración de los derechos humanos y otro en las enseñanzas de la historia. El método científico no es la validación última de lo que es deseable para el hombre, sino esas dos piedras de toque humanista que acabo de mencionar.

Veo miserabilismo falsamente progresista en el movimiento okupa. ¿Realmente creen esos jóvenes que su futuro como creadores está en ser malabaristas de calle? ¿Dónde están los jóvenes que quieren ser científicos, ingenieros, investigadores, verdaderos creadores? Esas casas cochambrosas no sirven a los jóvenes que, solos o en pareja, desean independizarse y construírse una vida, no necesariamente como artistas de circo.

La pátina ideológica con que gusta de cubrirse la sociedad catalana presta mucha atención a todo mensaje catastrofista que vehicula supuestamente actitudes críticas cuando lo que hace es ahondar en el pesimismo que pasa por criticismo. Ello diluye y desvía el potencial progresista de una sociedad dinámica que tiene dificultades para encarar un futuro ilusionante. Es parte del problema general europeo, la desconfianza en su propio proyecto continental. Esa desconfianza proviene, entre otros factores, de la consolidación de esa mentalidad falsamente crítica.

Por eso propongo la lectura de Edge, un foro mundial de científicos que declaran:

Mientras el saber convencional nos dice que las cosas van mal y que no dejan de empeorar, los científicos y la gente de mentalidad científica ven que los años por venir nos traen buenas noticias. Ese es el punto de partida de una eclosión de potente optimismo surgida de un grupo de científicos de alcance mundial y pensadores que frecuentan las páginas de Edge, en una conversación permanente entre pensadores de la tercera cultura. Es decir, los científicos y otros pensadores en el mundo empírico que, mediante su trabajo y escritura argumentada, están reemplazando al intelectual tradicional en la labor de hacer visibles los significados profundos de nuestras vidas y redefiniendo quiénes y qué somos.

16/09/06

Quod erat demonstrandum

La reacción musulmana ante el discurso reflexivo de Joseph Ratzinger le permitiría una apostilla final con la frase que titula este post.  Oriana ha hecho bien en morirse. Robert Saladrigas ha dicho que se había desplazado a posiciones neofascistas. Otro ciego.

01/09/06

Grass y la dificultad de entender la utopía nazi

Elvehjem_grass_toad01 He intentado apasionarme con la polémica sobre Günter Grass y no he podido. Tampoco he visto que, fuera de los comentaristas de guardia, haya interesado demasiado aquí. Nada raro: en España no hay debate de ideas. Mucho menos lo hay en Cataluña, pero no por lo que piensan los jóvenes bárbaros de Ciudadanos, cuyo maquiavelismo en pantuflas sólo alcanza a colocar un mandado para que haga el trabajo del cual abominan sus señoritos. Es que ahí afuera, en la realidad, hace mucho frío, tanto que a Joan Clos le han mandado a tiritar a otra parte. Es mucho más cómo el teatrito de juguete que se han construído los políticos de siempre, los intelectuales de siempre, los empleados institucionales, los que aspiran a serlo, los grupillos de presión de nunca jamás (no digo grupos económicos sino grupillos, esas carcasas que aquí es necesario construírse para intervenir en la sociedad, en un país que abomina del individualismo democrático).

En realidad, lo de Grass me importa un pimiento viendo cómo la derecha española no puede reconocerse en el campo común no fascista del campo general de la derecha europea. Hasta un tipo como Sarkozy puede remitirse tan tranquilo a De Gaulle y Leclerc; las fotos de Chirac recibiendo a dirigentes masónicos españoles y tratándolos de hermanos marcan la diferencia. Pero la ausencia de debate ideológico nos impide analizar los verdaderos retos de los nuevos tiempos, ante los que se echa mano de una colección de cromos tan vieja que da asco.

No es raro: la izquierda de la que me reclamo es tan corta de miras al calibrar los nuevos fenómenos como lo ha sido siempre:

En su "Diario de Trabajo", el Arbeitsjournal 1938-1955, Bertolt Brecht anota inocentemente en la entrada del día 12 de septiembre de 1944: "la impaciencia de la izquierda ante la actitud de los trabajadores alemanes [con respecto a Hitler] es comprensible… los ejemplos históricos… han demostrado lo que puede lograr una gavilla de delincuentes equipados con las armas y los vehículos más modernos y apoyados por un bien organizado sistema policial…". Brecht intentaba entender, con las lentes de la teoría stalinista del fascismo, cómo era tan baja la resistencia interna del pueblo alemán y cómo, pese a los terribles bombarderos diurnos y nocturnos sobre casi todas las ciudades alemanas más las derrotas catastróficas en Francia y la destrucción de todo el Grupo Centro en

la URSS

(Operación Bagration), Alemania seguía combatiendo y no se notaba resquebradura alguna en la legitimidad interna del NS-Staat. Brecht entendía al nacionalsocialismo como una mezcla de paramilitares aventureros, policía, técnica armamentística y financiación del gran capital. Su esquema interpretativo es una exhibición del extravío general de la izquierda de la época con respecto al ascenso del fascismo. El intento de interpretar el nacimiento, la vida activa y la caída del fascismo en términos de "intrusión" de elementos extraños en una masa proletaria ingenua (ya atomizada; ya sin experiencia; ya forzada) se arrastra desde

la Marcha

a Roma de Mussolini. Uno de los primeros libros de interpretación, "Die Faschistengefahr"(1923) de Julius Deutsch, dirigente de la socialdemocracia austriaca y del cuerpo armado "Schutzbundes", sostenía que el fascismo era un movimiento político que demagógicamente fanatizaba a elementos pequeños-burgueses y juveniles de la población al servicio, obviamente, de la "reacción capitalista". No obstante los años pasados, las variaciones en la información y la base documental, los dramatis personae en su interpretación no han variado nada. El primer intento marxista-leninista ortodoxo de interpretar al fascismo fue divulgado en el IVº Congreso Mundial de

la Tercera Internacional

, reunido inmediatamente en que Mussolini accedía al poder. Los comunistas italianos definieron al fascismo como un arma en manos de los grandes propietarios terratenientes, una suerte de "fascismo agrario", instrumento consciente usado por el capital agrario para derrotar a la revolución de la clase trabajadora. Ni los propios militantes italianos habían podido deducir teóricamente la enorme novedad del fascismo como una cultura política alternativa y de masas.

El fascismo y su variante nacionalsocialista (racista) no fue un "paréntesis" en la historia occidental; no mantuvo prisioneras a sus poblaciones a punta de pistola; no fue una "infección" inyectada por la personalidad de sus líderes; tampoco un síntoma de una "Sonderweg" especial de Italia y Alemania; tampoco de renacimiento maquiavélico; ni una reacción antiproletaria a un capitalismo al borde del derrumbe. Por el contrario: el nacionalsocialismo es parte integral y medular de la historia europea. Y es una ideología compleja, un proyecto no conformista, vanguardista y revolucionario. El nacionalsocialismo, y es lo que esconde el verdadero motivo de la discusión sobre Grass, ha sido una fuerza rupturista, anti-burguesa, capaz de arremeter contra el orden burgués establecido después de 1918, con utopías populistas y programas completos, y lo más importante (que enloquecía a Brecht): capaz de competir eficazmente con el marxismo "tercerointernacionalista" de los años 20' y '30 en la mente, voluntad y preferencia tanto de intelectuales maduros o en formación, así como en las masas de trabajadores y empleados. El nacionalsocialismo es una ideología disruptiva, síntesis del nacionalismo orgánico y de la revisión antimaterialsta burda del marxismo vulgar (es más: muchos definen al fascismo como una variante del marxismo del siglo XIX). Expresa, como lo recordó Grass (y Feyerabend, y Heidegger…) una aspiración revolucionaria fundada en el rechazo del individualismo liberal e intenta crear una cultura política comunitaria, antiindividualista y antinacionalista, basada en el repudio de la Aufklärung y de la Revolución Francesa. En una segunda fase se proponía la construcción de una solución de recambio total, de un marco intelectual, moral y político, único capaz de garantizar la perennidad de una colectividad humana, la "Gemeinschaft" racial opuesta a la "Gesellschaft" formal del liberalismo, en la que se integrarían perfectamente todas las capas y clases sociales. El nacionalsocialismo pretendía hacer desaparecer los efectos más desastrosos del capitalismo salvaje de los años '20, la atomización de la sociedad, la disgregación del alma comunitaria, la alienación del hombre convertido en mera mercancía lanzada al mercado. El nacionalsocialsmo también se rebeló contra la deshumanización introducida por la secularización y la modernización, intentando hacer una revolución que cambie las relaciones entre el individuo y la colectividad sin romper el Deus absconditus de la burguesía: la propiedad privada y el mercado. La revolución nacionalsocialista se sustenta en formas controladas, planificadas y altamente reguladas de una economía regida por los automatismos de mercado, por la vieja Ley de Say. Su comunidad se basa, ya no en la clase o en el consumo, sino en la sangre, es una "Blutgemeinschaft". El nacionalsocialismo antes de convertirse en una fuerza política fue un fenómeno cultural y que no debemos menospreciar, subestimar, que en la hegemonía y lealtad de masas su marco conceptual cumplió un rol de especial importancia. Grass es su prueba viviente.

He encontrado esta joya en Mosca cojonera gracias a La petite Claudine y me ha dado material para leer y pensar unos cuantos días. Sólo entendiendo la utopía nazi podemos entender lo que se acerca, que no es el "terrorismo internacional" que imaginan Bush y Aznar sino algo peor. Véase cómo puede tomar cuerpo una antiutopía en una juventud irredenta:

La Waffen SS era el Corps del Führer, que intentaba suplantar y eliminar al viejo ejército aristócrata alemán. Pero no sólo eso. S. S. es el acrónimo de Schutzstaffel (Cuerpo de Protección), una organización que iba más allá de lo que su nombre indica: para Himmler, su alma mater, no era una simple y temporal institución político-militar, sino que constituiría la base de los futuros clanes o tribus germanas renacidas (“Sippe”) del Imperio. Las mismas cualidades raciales (genealogía aria, fertilidad, etc.) del voluntario se le exigían a su mujer o esposa. Los casamientos cristianos se anulaban y se realizaban ritos neopaganos. El espíritu general era antiliberal y ateo. Como decía Degrelle, un nazi belga fervoroso: “Los jóvenes sentían que

la SS

era la única Fuerza Armada que representaba a sus ideales. Las nuevas formaciones de la joven SS capturaron la imaginación pública. Vestidos con elegantes uniformes negros, los SS atraían más y más jóvenes”. ¿Motivos?: según Grass la enorme atracción del nacionalsocialismo como movimiento anticapitalista y jacobino (“Das Antibürgerliche am Nationalsozialismus sei entscheidend für die Mobilisierung seiner Generation gewesen”). Sí, han leído bien. La utopía nazi. En pleno año catástrofe de 1944 Grass no sólo seguía creyendo en el Führer, en la ideología del nacionalsocialismo sino que ofrecía su vida en la Totale Krieg declarada por Goebbels. Y, para agravar la situación, se ofrecía como voluntario en las Waffen SS, la élite fanática de combate, las tropas de la calavera, que para el otoño del ’44 manejaba toda la estructura político-económica alemana. Pero no era algo raro entre intelectuales, literatos y científicos en formación. Es parte de la fascinación populista del “Volkstaat” nazi.

II. “Amaba a Hitler”, confesaba el director de cine Ingmar Bergman en sus memorias; “El único rostro entre gentes sin rostro” afirmaba el filósofo Heidegger. “Hitler hizo más por los trabajadores que Stalin” sostenía Céline. “Es un fenómeno; qué lástima que yo sea judío y él antisemita”, dijo Joseph von Sternberg, el gran director de cine. Y siguen las firmas notables. “Esta juventud”, afirmaba Hitler en 1938 con un matiz sarcástico, “no aprende otra cosa que pensar como alemán, actuar como alemán”. Grass siguió el camino habitual de un niño de la generación de 1927: con 10 años formar parte como Pimpfe de la organización “JungVolk” DJ (Pueblo Joven); con 14 de las “Hitler Jugend” (Juventudes Hitlerianas”); después, del partido NSDAP y del “Reichs Arbeits Dienst” RAD (Servicio de Trabajo del Tercer Reich); luego, en palabras del propio Hitler: “…los incorporamos a las SS o a las SA y así sucesivamente, y ya no volverán a ser libres durante toda su vida”. En el “JungVolk” se tenían que soportar pruebas de ingreso muy duras (un triatlón y determinadas características raciales); después de haberlas aprobado, los nuevos miembros recibían un anhelado cuchillo de excursionista con la inscripción: “Mi honor significa fidelidad”. Solamente entonces se era un miembro auténtico de la nueva Alemania. En 1936 el 90% de los niños de esa edad ya estaban encuadrados. La “HJ” estaba compuesta por muchachos de

14 a

18 años; se ponía énfasis en la preparación militar, tiro con armas, mitos nórdicos, la comunidad racial, la preservación de la pureza de la sangre alemana, la biografía de Hitler y sus compañeros de lucha, el espacio vital. No sólo: realizaban patrullas de control del alcoholismo, de la prohibición de fumar y verificaban documentación en las calles. También denunciaban a

la GeStaPo

actitudes anti régimen o de la oposición. En “Mein Kampf” ya habían quedado claros los objetivos del Volkstaat: “Toda la labor educativa del Estado Popular debe hallar su coronación en la inculcación instintiva e intelectual del sentido y el sentimiento de

la Raza

en el corazón y el cerebro de la juventud que está a su cargo…”. Las condiciones de servicio en las Waffen SS iluminaban su carácter de formación de élite. De cada 100 aspirantes voluntarios solo entre 10 y 15 eran admitidos. Además existían las famosas y populares “NaPoLas” (“Nationalpolitische Lehranstalt”, por cierto existe una gran película sobre el tema), las Escuelas Adolf Hitler que educarían a la crema de los líderes juveniles. No es de extrañar la fascinación de muchas generaciones de jóvenes por Hitler.

Grass sabía lo que se hacía porque los 17 años de entonces no eran los de ahora; los héroes de la batalla de Inglaterra, los pilotos de los Spitfires que rechazaron la invasión alemana eran chicos de 15 años reclutados en los institutos, y sabían porqué luchaban. Los nuestros creen que luchar es decir pestes de Bush y denostar a Israel. No han visto aún en qué consiste el irredentismo antioccidental juvenil y creen que Hezbollah es un movimiento de resistencia progresista. No conocen el predicamento que los Protocolos de los Sabios de Sión tienen en esa nueva utopía juvenil. Y sus mayores no quieren entender que esa gente habla en serio y dice lo que piensa.

21/02/06

Los objetivos del milenio

La Generalitat de Catalunya promoverá en nuestro país los Objetivos del Milenio abriendo en Barcelona una oficina de las Naciones Unidas destinada a este fin.  Estos ocho objetivos son un planteamiento realista que permite identificar unas metas no utópicas en las que comprometer la acción de personas, grupos sociales y países.  Me he propuesto reflexionar sobre ellos y adoptarlos como programa personal,  e invito a otros a hacerlo.

Invirtiendo en desarrollo: un plan práctico para conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio

The end of poverty. Artículo de Jeffrey Sachs,  director de The Earth Institute, en la revista Time.

26/01/06

Innovación en España: unos datos inquietantes

Una estimulante definición de innovación: es el punto de contacto entre el mercado y el conocimiento.

La frase es de David White, director general de políticas de innovación de la Comisión Europea, entrevistado por Núria Navarro en El Periódico. Algunas afirmaciones no menos estimulantes, aunque altamente inquietantes:

El crecimiento económico de España es innegable, pero siquieren mantenerlo, han de prestar mucha atención a la innovación. No hay progreso económico sin apuesta por la innovación.

Ustedes van con menos potencia y más lentitud que otros países de la UE. Están al mismo nivel que Lituania y Eslovaquia.

Me sorprende la práctica ausencia de capital riesgo en España. Eso quiere decir que no destinan su dinero a invertir en empresa. Eso es toda una actitud.

La buena marcha depende de la educación, de la disponibilidad de científicos e ingenieros, del acceso a internet de banda ancha, de la creación de nuevos conocimientos.

¿La sociedad española apoya a quienes ponen su dinero a disposición de la industria? En Estados Unidos hay un reconocimiento a los hombres que hacen una contribución social. ¿No pasa aquí esto? ¿De dónde sacan el capital las pequeñas empresas?

Hay que transformar el conocimiento en tecnología. Y protegerlo. El número de patentes españolas es bajísimo.

16/01/06

Encuentros de imaginación y prospectiva

Next Convocatoria, para finales de este mes del Next.06, sobre innovación en negocios, tecnología y red, impulsada por Alfons Cornella y su red de innovadores Infonomía.

Entre los temas e invitados: La fundación del turismo espacial, por Alex Tai, Director de Operaciones de Virgin Galactic. La imaginación en las telecomunicaciones: el proyecto FON (que sigo con mucha atención y sobre el que escribiré más adelante), por Martín Varsavski, fundador de Viatel, Jazztel y Ya.com, e impulsor de FON. El momento de la imaginación en los negocios, por Marcel Planellas, Secretario General de ESADE. ¿Qué podemos esperar en tecnología en los próximos diez años?, por Josep Maria Sabadel, Director Sector Públic y Servicios Financieros de Southwest EMEA, SAP La ciencia como motor de la nueva etapa económica, por Rolf Tarrach, Rector de la Universidad de Luxemburgo.  El negocio de la percepción en los próximos años, por Risto Mejide, creativo de SCPF.

Otro encuentro próximo: Digital Life, en Munich. Atención a dos ponentes: Dan Gillmor, impulsor del concepto de grasroots journalism, y Dan Dubor, productor de CBS News en Nueva York y experto en tecnología: gráficos, imagenes de satélite y herramientas de visualización para la cobertura de noticias y grandes acontecimientos.

Via: Martín Varsavsky.

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