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01/07/08

El miedo líquido según Zygmunt Bauman

Zygmunt_bauman_by_kubik A no perderse la entrevista con Zygmunt Bauman que publica Metiendo bulla:

A diferencia de los miedos de viejo tipo, los contemporáneos tienden a ser imprecisos, móviles, elusivos, modificables, difíciles de identificar y situar con exactitud.  Tenemos miedo sin saber de dónde viene nuestra ansiedad y cuáles son exactamente los peligros que lo provocan. Podemos afirmar que nuestros temores vagan en busca de las causas que queremos desesperadamente encontrar para poder estar a la altura de hacer algo al respecto o para exigir que se haga alguna cosa.

   

Las raíces más profundas del miedo contemporáneo –la gradual y, sin embargo, continua pérdida de la seguridad existencial y la fragilidad de la posición social-- pueden ser encaradas sólo con dificultad. Porque en un mundo que se globaliza velozmente, los agentes de la acción política no tienen suficiente poder para erradicarlo. Por esto, los miedos tienden a transferirse de las causas principales a los objetivos accidentales, sólamente relacionados a las razones de la ansiedad o bien totalmente desvinculados de ellas a descargarlos sobre objetivos próximos, visibles, a lo que está a mano, pues parecen más fáciles de gestionar.   

   

Estas batallas de sustitución no harán que desaparezca nuestra ansiedad porque las verdaderas raíces del miedo permanecerán intactas, pero como compensación obtendrían un cierto consuelo: no parecer que nos cruzamos de brazos; así nos daría la impresión de que hemos hecho algo. 

   

Iucci. No sólo crece el miedo a los `diferentes´. En nosotros, muy particularmente, son los extranjeros y los gitanos quienes canalizan este sentido de inseguridad general. Sin embargo, ¿cuál es el mecanismo que lleva a quien no puede   pagar la hipoteca o no tiene una casa o la escuela para los chavales, la toma con estos sujetos débiles y no con las autoridades políticas y económicas que están para resolver tales problemas? Según   usted, ¿cuales son los verdaderos miedos que hay detrás de esas dinámicas?

   

 

Bauman. El flujo de los emigrantes y, en particular, del que busca refugio ante las amenazas de persecución y humillación es profundamente impresionante para los nativos. Les recuerda, de manera penetrante, la fragilidad de la existencia humana, la debilidad que quisieran esconder y olvidar, pero que les atormenta durante la mayor parte del tiempo. 

   

Esos emigrantes han dejado sus casas y se han alejado de lo que les era más querido y próximo, porque sus vidas estaban destruidas, desaparecido su trabajo, sus casas destruidas, devastadas, sufrieron razzias en las revueltas y tumultos; o bien fueron obligados a partir porque se les consideraba indeseables o incapaces de ganarse la vida en sus patrias. Ellos representan –de hecho, encarnan-- todo lo que temen los nativos y, específicamente, las tremendas y misteriosas `fuerzas globales´ que deciden las reglas de un juego en el que todos nosotros –migrantes y nativos de igual manera-- somos meras piezas.   

   

Cuando rechazan a los emigrantes y les obligan a hacer las maletas y a volverse al sitio de donde vinieron, los nativos piensan, al menos simbólicamente, que hacen añicos aquellas fuerzas temibles y tremendas; creen que obtienen una especie de victoria simbólica en una guerra que saben que no podrán vencer verdaderamente. Considerar a los emigrantes como causa de sus propias miserias y miedos puede parecer ilógico, peor aún: es un tipo de lógica perversa. Érase una vez el tiempo en el que había certidumbre en el trabajo y en las perspectivas de vida. Todo ello ha sido substituido, hoy, por la flexibilidad de los mercados laborales y por el empleo con fecha de caducidad. Es obvio presumir que la llegada de los extranjeros y la actual inseguridad se conecten y que se obligue a los extranjeros a irse y, entonces (en esa lógica) todo volvería a ser seguro y confortable, como antes de la llegada de aquellos.    

   

De la misma manera, Raymond Aron, el filósofo francés explicaba los orígenes del antisemitismo moderno con la coincidencia entre la salida de los judíos del ghetto y la llegada de la modernización, con las aprensiones y tensiones, que las entonces desconocidas presiones modernizantes (que destruyeron los modos de vida familiares y transformaron las formas con las que se ganaba la vida), no podían no producirse.   

   

La vida era mucho más tranquila y menos espantosa cuando los judíos eran invisibles, cuando estaban en sus ghettos. La cosa se hizo espantosa cuando aparecieron los judíos en las calles. Si los muros de los ghettos pudieran reconstruirse, desaparecerían todos los problemas y la vida volvería a la normalidad. Una   lógica insostenible, desde luego.

Texto completo en The Parapanda Tribune.

Más sobre la modernidad líquida y Zygmunt Bauman.
 

   

11/06/08

Ni uina, ni una sola idea

Ferran Mascarell, ex concejal de cultura del ayuntamiento de Barcelona por el PSC y actual directivo de la división audiovisual de RGB ediciones, escribe en Avui.cat un artículo sobre los congresos de los partidos catalanes (original en catalán) que dice lo que yo pienso:

A priori, no se esperan sorpresas; no parece previsible que nadie ofrezca ninguna idea nueva, por lo menos de fondo. Todas las formaciones parecen orientadas o bien a resolver encajes internos, o bien a tratar de consolidar sus posiciones actuales. Después de los congresos la vida política catalana seguirá, pues, encasillada en las mismas premisas políticas y diseminada en la misma fragmentación de respuestas. Ninguna formación contribuirá, de manera directa, a tratar de descifrar hacia donde va Catalunya. La respuesta seguirá siendo una incógnita para propios y extraños.

La vida política catalana está teñida de arriba a abajo de un lenguaje más bient retórico dominado por el pragmatismo más extremo o bien por las fantasías imposibles.

De hecho, precisar hacia dónde va Catalunya exigiría un cambio radical en las formas de hacer política. Determinar el futuro de Catalunya planteado como un ejercicio real, con capacidad de impregnar la realidad social, implica acabar con una política configurada a base de enmascaramientos y de medias verdades, de silencios, de eufemismos, de tópicos y de anacronismos conceptuales sobre los catalanes y muy privatizada por las direcciones de los partidos y -en consecuencia- alejada del común de los ciudadanos. Hoy la política proyecta a la sociedad más dudas que certezas, tiene dificultades para construir verdades más o menos compartidas por la ciudadania, no es capaz de definir imaginarios de futuro creíbles, no consigue establecer ninguno de los comunes denominadores que habríaen de permitir a los catalaens reafirmarse comoa pueblo, afrontar la actual presión de un Estado que deja poco margen y afrontar  las complejidades del mundo que los rodea.

Soy de los que creen que la sociedad catalana no está cabreada, ni siquiera vive una radical relación de desafecto con España. Más bien creo que Catalunya está conformista y vacía de energía y todavía más de ideas. Es lo que se desprende de lo que manifiesta la gente. Casi todos los dirigentes saben que Catalunya vive un momento difícil; saben que hay que hallar el argumentario que vuelva a movilizar la sociedad; saben, también, que, a falta de algo mejor, barrer dentro de casa es una manera de decir que se está trabajando.


25/05/08

Sobre el spleen cenizo que lleva a la izquierda a la tumba (1)

Mi tesis es la siguiente: la cultura progresista europea y todas sus tradiciones intelectuales han sucumbido a una mentalidad pesimista, ceniza y depresiva, muchas veces masoquista, que se expresa en una especie de spleen difícil de definir. Ello lleva a trastocar la cultura crítica por el masoquismo, a ser incapaces de detectar el potencial democrático de la unión europea --a pesar de que sea la única utopía que se ha ido haciendo realidad, una Europa en paz, democracia, prosperidad y cooperación por primera vez en la historia-- y a sumirse en una incapacidad de actuar y decidir, optando por el tacticismo, el oportunismo y la indecisión constante. (Percíbanse los actuales tropiezos del gobierno de izquierdas de Catalunya en esa perspectiva). El pesimismo del pensamiento progresista se ha convertido en el virus que lo está llevando a la tumba. Por eso han ganado Sarkozy y Berlusconi; cuando la izquierda incapaz de entender la sociedad red basada en la comunicación cree que esas derechas populistas vencen por su control de los medios de comunicación. No; la gente está harta del spleen indeciso y cenizo de los progresistas, y ya no respetan una cultura depresiva que no les dice nada, frente a la cultura de la diversión que la derecha populista sabe rentabilizar.

Para ir tomando algunas notas que puedan ilustrar esa tesis, echo mano de un fragmento de una crítica cinematográfica de Pedro Vallín, publicada en el suplemento Culturas, de LaVanguardia:

EL MUNDO ES MEJOR. Nuestros padres mataban murciélagos y gatos y robaban huevos de losnidos como divertimento infantil.  Nuestros hijos disparan a seres digitales en su consola y si un día mataran un gato a pedradas los llevaríamos al psiquiatra. El mundo es mejor hoy, mucho mejor, pero cuesta creerlo. La izquierda, progresista, ha caído hoy en un desánimo nostálgico --literalmente, reaccionario-- y patrocina con éxito fúnebres lugares comunes que dibujan un mundo más desigual, inmoral y violento. El sentido común y las estadísticas indican lo contrario pero apenas hallan eco público.  Se mitifica el pasado y lo rural (véase la agricultura ecológica, paradigmática renuncia al progreso) obviando que la urbe es más civilizada, libre y justa porque enterró lo rural, su atavismo, olisqueante del tálamo ajeno, y su moral castrante, en esa funesta "competencia de virtudes contrarias unas a otras y de vicios también contrarios", según feliz expresión de Jean Giono.

Este lugarcomunismo es exclusivo de Occidente. En países pobres o cercenadores de derechos y libertades, el cine es crudo, cierto, pero de un optimismo muy aplaudido en nuestros festivales y salas subtituladas. En cambio, el cineasta europeo está transido de un masoquismo culposo que haría salivar a Freud. Ocurre con Loach (Ladybird, Ladybird), Haneke (Funny games, Código desconocido,  Tavernier (Ley 627, Hoy empieza todo) y no digamos los Dardenne (La promesa, Rosetta, El niño); en suma, un preocupante harakiri colectivo.

Democracia directa

20080417084533007794_chiki "¿De que sirve retransmitir los debates parlamentarios si no se da al teleciudadano el poder de intervenir? Es comprensible que se sienta algo frustrado al ver desarrollarse como un espectáculo la discusión de su propio destino en un tiempo en que el progreso de los medios de comunicación?permite que todos los hombres estar presente en cualquier lugar en cualquier momento.

Después de todo, el sistema parlamentario fue inventado como un paliativo cuando las ciudades se hicieron demasiado grandes para la democracia directa, en un tiempo en que el espacio y el tiempo establecían barreras infranqueables entre los hombres.

¿Llegaremos a encontrar el secreto de la crítica permanente en la técnica de los ingenios radiofónicos y televisados? Si se puede someter a votación canciones por teléfono o tarjeta postal, porqué no leyes o mociones?"

Este texto no forma parte de las reflexiones actuales sobre la sociedad de la información, la revolución de internet o la reflexión sobre las posibilidades que la cibercomunicación ofrece a la democracia. Era la columna que el gran Robert Escarpit publicaba cada día en Le Monde con el título Au jour le jour, en la edición de... 23 de mayo de 1968. Fue escrita hace cuarenta años y la recupero hoy, al día siguiente del festival de Eurovisión, tras divertirme como un enano anoche con el gran Chikilicuatre. Quizás era ese el significado final de la descomunal broma que propuso en esa Eurovisión que triunfa después de muerta gracias a la fatal combinación de necesidad de propaganda por parte de repúblicas ex soviéticas de escasa calidad democrática y necesidad de consumo por parte de sus pobladores, difícilmente ciudadanos todavía.

12/05/08

Francis Pisani en la UAB

Pisani Leo cada semana a Francis Pisani en Ciberpaís y, además de aprender un montón, me siento identificado con su visión equilibrada del actual proceso de la sociedad red, equidistante entre la tecnofilia irreflexiva y el nuevo apocaliptismo de los analfabetos comunicacionales. En su última columna reflexionaba sobre las redes sociales y el concepto de "vigilancia participativa" como una nueva posibilidad de acción ciudadana.

Ahora, Pisani visita la UAB para participar en el programa de Doctorado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación que conduce la Facultad de Ciencias de la Comunicación, el miércoles 14 de mayo de 16 a 18 h y el jueves 15 de mayo de 17 a 18 h., con un seminario titulado Más allá de la Web 2.0: la alquimia de las redes sociales. Si no hay inconveniente, tendré la oportunidad de reunirme y comer con él para ver... cómo es de cerca.

Francis Pisani, Doctor en Ciencias Políticas por la Sorbona,  se está convirtiendo en uno de mis gurus favoritos de la red, sobre todo porque demuestra día a día que lo de los blogs va muy en serio. Y eso anima mucho en temporadas como ésta, en que no me he podido cuidar mucho del mío. ¡Voy p'allá!

17/09/06

Llámeme Kampusch

0j58jp8f180x140_1Para mí no se trata de la especulación con el morbo sino de asistir al espectáculo de lo que va a ser lo que hasta ahora llamábamos vida privada. No,  por supuesto, la exhibición de vulgaridades al mejor postor en programas baratos de televisión, sino la ¿imposibilidad? de escapar de la exposición de los repliegues más íntimos de tu existencia ante una audiencia global y permanente.

Creo que, más que ciertas imaginaciones, ha sido el extraordinario aplomo que ha mostrado Natascha Kampusch al agarrar los medios por los cuernos recién salida de su encierro. Mientras los psicólogos (desprovistos, como siempre, de la menor agudeza)  han oscilado entre el socorrido síndrome de Estocolmo y la entereza moral de la joven,  nadie ha hablado del "síndrome de My Fair Lady". A mí me vino enseguida una película de mi juventud, El coleccionista, de William Wyler (protagonizada por Terence Stamp, cuyo viril y depilado torso decidió el cambio de nombre de Terenci Moix, antes Ramón). Entonces en el cine y ahora en la realidad asistimos a la escenificación del mito de Pigmalión, viendo una vez más que aquellos mitos de la antigüedad siguen vivos en nuestro inconsciente colectivo. Quizás sea Woody Allen quien quien mejor ha entendido ese substrato oculto de nuestras vidas. A nuestro mundo le horroriza el antiguo y respetable concepto de destino, y por tanto se ve obligado a rendirle tributo una y otra vez.

Pero una voz respetable, la del psiquiatra Joan Corbella, ha dicho "yo no me creo a esa chica". Yo tampoco, y me gustaría. Si su historia fuera lo que nos han contado, la moraleja sería interesante: ya pueden desarmarse todas las instituciones educativas y escolares, que no hacen más que producir iletrados balbucientes, pues bastaría con la exclusiva exposición a los medios, durante la adolescencia, para emerger con una capacidad expresiva lógica y gestual más que competente, un aplomo incomparable y un conocimiento afinado del mundo en que uno vive. En el microuniverso de su "coleccionista", Natascha habría tenido como únicos maestros a la prensa, la radio y la televisión, junto con algunas lecturas juveniles, como las de (¡ay!) Karl  May.

Me gustaría que la hipótesis, por más que alocada, fuese cierta, pues daría en el suelo con los huesos de todos los  sacerdotes de las nuevas religiones de la temerosidad social y la hiperprotección estatal. Pero me temo que con el tiempo descubriremos otra historia, aquella de la que la liberación de una y el suicidio de otro fue una ruptura conducida por la mano terrible del viejo Saturno, dios del destino que sigue vengándose de nuestra hybris.

28/07/06

La revolución comunicacional a la que asistimos

Internet supone una revolución comunicacional cuyas consecuencias aún no podemos ni siquiera concebir, pero que serán más importantes que las de la radio y la televisión.


Puede parecer desmesurado comparar esta revolución con  la de la imprenta. Sin embargo, cuando apareció el invento de Gutenberg pocos pudieron imaginar sus repercusiones: ni más ni menos que una revolución cultural (la reforma protestante y la difusión del pensamiento humanista) y una revolución social (la revolución democrática burguesa).

La gran difusión de la alfabetización que causó la difusión de la lectura impresa tuvo una importantísima consecuencia comunicacional: la popularización de la correspondencia y el establecimiento del correo regular. Hoy nos parece una tontería, pero el hecho de poner un sello a una carta, echarla al buzón y que llegue a manos de otra persona es algo extraordinario. Por primera vez en la historia, la correspondencia permitió establecer vínculos entre las personas mediante una relación a distancia: fue el primer acto de comunicación virtual.


El teléfono fue también un gran invento: nada menos que oir la voz del interlocutor distante. Pero la base realmente revolucionaria estaba sentada por la correspondencia postal.


La revolución de internet tiene que ver no tanto con los contenidos y aspectos de la industria del entretenimiento como con una nueva manera de relacionarse y un potencial de intercomunicación amplísimo. No se trata de videojuegos, de gadgets electrónicos o de chats adolescentes; se trata de que por primera vez existe, no como posibilidad, sino como hecho, UNA GNOOSFERA MUNDIAL: el proceso de entretejido de una mente colectiva de la humanidad.


¿Suena raro o exagerado? ¿Qué decir, pues, del patrimonio cultural común, del acervo documental común , de la mentalidad común, producida por la revolución del libro, que es un hecho desde hace muchos años y es uno de los principales frutos de la democracia?


La revolución de internet es la apertura definitiva de caminos para llevar esa revolución comunicacional democrática a casa de cada ciudadano del mundo y hacer posible que entre todos los habitantes del planeta se teja la red de una nueva mentalidad que nos conduzca a la evolución. De la revolución democrática a la revolución evolutiva pasando por la revolución comunicacional.

07/04/06

Objetivo del "fin de la historia": desmantelar el Estado del bienestar

"La retórica de los dirigentes políticos de hoy no está al servicio de la construcción ni de la conservación. Su objetivo es desmantelar. Desmantelar la herencia social, económica y ética del pasado y, especialmente, todos los mecanismos, asociaciones y normas que expresan solidaridad".

"El Fin de la Historia, que es e lema empresarial de la globalización, no es una profecía sino una orden de borrar el pasado y su herencia en todas partes. El mercado necesita quu cada consumidor y cada empleado esté abrumadoramente solo en el presente".

A raíz de las protestas juveniles en Francia, el escritor británico John Berger ha escrito un impresionante y clarividente análisis de la cuestión. Leerlo entero en Sociedad Red.

julio 2008

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